Fotógrafo del mes edición 87


GLORIA NIVIA RAMÍREZ–OLIVERI

Gloria Nivia Ramírez–Oliveri, es Comunicadora Social–Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (1991), con un máster en Liberal Arts–Spanish en California State University Northridge, CSUN. Inició su carrera como reportera gráfica del periódico El Colombiano (1989), al registrar una de las décadas más difíciles de la historia reciente de Colombia. Sus fotografías se han publicado en diferentes medios periodísticos de Colombia y el exterior. La docencia y la investigación también hacen parte de su trayectoria profesional. Su tesis de grado (1991), Vigencia de la fotografía documental en la prensa escrita: Tras las huellas de Henri Cartier-Bresson en el contexto de Melitón Rodríguez, le abrió las puertas de la prestigiosa agencia de fotografía Magnum de París, de la que fue pasante en el año 1993. Es miembro de «Pacific Ancient and Modern Language Association», «PAMLA» y ha sido ponente de conferencias académicas en diferentes universidades de los Estados Unidos, país de residencia. Colabora con el equipo de investigación del programa de Periodismo en español de CSUN. Es editora asociada de esta revista y reportera «free lance».

DÍA DE LOS MUERTOS 2019 EN MÉXICO

En este ensayo fotográfico dedicado al Día de los muertos, Gloria N. Ramírez–Oliveri, miembro de nuestro equipo de trabajo, nos presenta su visión de esta popular tradición mejicana, que se celebra cada año a comienzos de noviembre.

¡EMPIEZA LA FIESTA!

La Muerte, trastorna la rutina de México y la convierte en carnaval. El ambiente festivo de los días 1 y 2 de noviembre es algo nuevo; pues por más de mil años: «¡luto, recogimiento y expiación!», fueron los preceptos del catolicismo, para estas fechas. A Odilón, santo sin tocayo por estas tierras, y de quien se dice haber tenido muy buenas relaciones con papas, obispos y reyes (siglo X), se le atribuye la invención del Día de los fieles difuntos, un día después del de Todos los santos. Las fiestas religiosas son otro atractivo —y constituyen capítulo aparte— de la idiosincrasia de México. Por la información publicada en las guías turísticas o disponible en el Internet es que muchos extranjeros se sienten atraídos para visitarlo y tanto más en el Día de los muertos, que es la más popular. «Las celebraciones y rituales son momentos excepcionales para observar la mezcla entre elementos originarios y europeos que se encuentra en la base de la cultura mexicana. Esta amalgama es la que da forma a una identidad propia que se transmite con gran alegría y colorido en las celebraciones y fiestas de la Ciudad de México».

¡QUE LOS MUERTOS Y LOS VIVOS SIGAN REGRESANDO A MÉXICO CADA AÑO!

Cuando el español Hernán Cortés pisó las tierras de Mesoamérica en el siglo XVI (1519), ya habían transcurrido más de 5000 años desde la época prehistórica, rindiéndole culto a la muerte. En el Museo Nacional de Antropología de México las evidencias así lo confirman. En la España de Cortés, el espíritu de la Edad Media seguía presente y la iglesia católica continuaba gobernando en los terrenos de la fe. La «conquista de almas» y «la otra conquista» de Cortés fueron suficientes para arrasar con una cultura extraordinariamente rica y diversa que ya florecía en la región central del actual continente americano.

—¡No más fiestas paganas, no más culto a la muerte. Que se olviden de semejantes disparates estos herejes del «Nuevo Mundo». Nada de danzas a la luz de la luna y de alborotos al amanecer. La fiesta y la muerte nada tienen que ver. (Algo así debieron murmurar).

La baraúnda, los desfiles, alebrijes, rezos, «limpias», disfraces, comparsas, altares, visitas al cementerio, etc., son características del presente y el resultado del sincretismo de la cultura prehispánica y el catolicismo.

Los cambios introducidos en la celebración del Día de los muertos durante las últimas décadas, probablemente se puedan explicar a partir de las nuevas corrientes de pensamiento y de la influencia ejercida por la tecnología y los medios de comunicación desde el siglo XX. La tan exaltada razón de la Ilustración y el Modernismo pierden peso con la llegada del siglo XXI. En el ámbito cultural la Posmodernidad —corriente de pensamiento de fines del siglo XX y aún vigente—, aporta elementos para una nueva estética y manera de ver la realidad. A esto se refiere Carlos Fajardo Fajardo cuando afirma: «Nada está exento de ser tocado y transformado por las tendencias que han ido apareciendo en estos últimos años… la irrupción de lo plural, de lo heterogéneo, de la hibridación sociocultural con sus múltiples voces» (Pág. 12). Era de esperarse que con tantos vientos de cambio soplando en el ambiente, las versiones históricas del pasado —tantas veces leídas o enseñadas— no salieran bien libradas. La «historia oficial» comenzó a generar dudas, hasta el punto de que cada vez son menos los que creen la versión épica y filantrópica de la conquista española. No es de extrañar entonces que, como producto de tanta agitación social, política y económica, la celebración del «Día de los muertos en México» también hubiera transformado su sentido original para continuar reinventándose a través del tiempo.

En la actualidad los deseos de fiesta permanecen incólumes y sin tribunal de la inquisición ni golpes de pecho, es que año tras año mestizos, castizos, mulatos, moriscos, blancos, negros, rojos, amarillos, verdes, morados, arcoíris… siguen celebrando el Día de los muertos. El cómo hacerlo o no hacerlo es potestad de cada quien y a nadie le interesa si es con lágrimas, con altares o con un estridente y colorido carnaval.

MÉXICO Y LAS OTRAS MUERTES

La Muerte, que protagoniza el Día de los muertos en México, debería de ser la única con la que se identifique al país. Infortunadamente, las «otras muertes», las violentas, con un promedio de 94 personas al día, (según datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública), sigue siendo uno de sus problemas más graves. El pasado mes de junio (2019), por ejemplo, se registró «el peor arranque en materia de criminalidad en la historia», según lo hizo saber el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Javier Oliva.

Aunque en México ambas muertes han convivido por igual, es La Muerte alegre y festiva la que en noviembre abre los noticieros y transforma los días.

Sin embargo, lo que todo un pueblo anhela es que solo ella continúe desfilando con gracia por los cementerios, que decore las vitrinas, que troque en altares las cocinas, que cambie el sabor del pan, que adorne las plazas y oficinas, que transforme las calles en senderos amarillos y que las casas —por acción de las velas que alumbran los altares—, se asemejen a templos sagrados y de convivencia pacífica.

En suma, que el país entero sea otro museo iluminado por cempasúchiles o flor de muertos.

«LA CATRINA», EMBAJADORA UNIVERSAL DEL DÍA DE LOS MUERTOS.

La muerte es democrática,
ya que a fin de cuentas,
güera, morena, rica o pobre,
toda la gente acaba siendo calavera».
(José Guadalupe Pineda).

Antes de pasar a la historia con su nombre artístico de «La Catrina», esta creación artística fue menos célebre. Su progenitor, el caricaturista mexicano José Guadalupe Pineda la llamó «calavera garbancera». Al concebirla buscaba llamar la atención sobre una tendencia que estaba tomando fuerza entre algunos comerciantes de garbanzos, los que «siendo pobres aparentaban ser ricos y querían ocultar sus raíces indígenas» al vestirse y querer lucir como europeos. Después, otros artistas, incluido el muralista Diego Rivera, la incluyeron en sus cuadros y determinaron su fama universal.

No cabe duda de que los buenos oficios de esta encantadora calavera, como embajadora cultural de México, también influyeron para que desde el año 2003 la celebración del Día de los Muertos en México, fuera incluida como parte del patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

¡Que la más huesuda entre todas las modelos siga cautivando con su gracia, sombreros y accesorios a vivos y muertos!

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LAS FOTOS

Foto 42:

Revista Cronopio agradece la colaboración de la familia Chávez Velázquez y en especial de Margarita, por permitirnos acompañarlos y celebrar con ellos momentos íntimos de su conmemoración del Día de los muertos, incluyendo el tiempo en que se reunieron en el Panteón Xoco para cantar y recordar a sus padres y una hermana fallecidos. Ellos, con su alegría, rompieron el silencio sepulcral del cementerio y decoraron con variedad de flores y adornos las tumbas de sus seres queridos. Cuando todo estuvo listo cantaron Celosa, para recordar a la mamá y de paso rendirle tributo a otra venerada flor mexicana: «Flor Silvestre».

Foto 36:

Esta imagen registra el momento en que un abuelo y su nieta retocan el color dorado de la tumba de un hijo muerto, o como él lo llama de un santo inocente. Según el sincretismo religioso, el espíritu de los niños muertos regresa al hogar para comer calaveras de azúcar, pan dulce, y disfrutar de sus juguetes. Por uno de ellos, que murió a los 7 años a causa de una enfermedad pulmonar, es que este hombre ha visitado su tumba por años. —«Si no vengo al panteón me entristezco y siento mal», afirma.

Foto 43:

Una viuda y madre anciana arregla y siembra nuevas plantas en la sepultura de su esposo y de su hijo muertos.

Fotos 20, 21, 26 y 30:

Los altares de seres anónimos —o muy conocidos— redundan y asombran por su creatividad. Algunos, no los altares sino sus protagonistas, son otro patrimonio del país y de la humanidad: Frida Kahlo, Diego Rivera, los héroes de la patria.

Fotos 28, 29:

Podría decirse que la Virgen de Guadalupe y Frida Kahlo compiten no solo por su fama, sino también por el cariño y veneración de los mexicanos. Ambas mujeres e iconos, mezcla de lo divino y de lo humano, son el tema de inspiración de muchos altares y dos corazones que palpitan con fuerza en calles, casas, museos, sitios públicos. Su omnipresencia es incuestionable. Este año el altar u ofrenda de la Casa azul, museo de Frida Kahlo en Coyoacán, fue inspiración de la artista Betsabeé Romero. El llamativo diseño incluía entre otros elementos, una vela, una flor y un pan. En Por ellas, nombre dado por la artista, se le quiso rendir un homenaje a las mujeres de México y en especial a las que, como Kahlo, «han luchado por darle voz a los mexicanos ante la vida y la muerte». Expresó la artista.

Fotos 49 y 53:

Otra historia comienza en la noche. Los panteones no pueden con tantos vivos y muertos. En el cementerio de Mixquic, uno de los más tradicionales de México, no hay manera de caminar: Comida, ventas, turistas, disfraces hacen parte del jolgorio. En este video del año 2016 también se capta el mismo ambiente.

Así, disfrazada de calavera, la muerte baila, canta, desfila, coquetea. Adorna los cementerios, decora las vitrinas, convierte en altares las cocinas, sazona diferente el pan. Al año siguiente lo mismo y más vuelve a comenzar porque es el Día de los muertos y hay que celebrar.