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La decadente y agonizante prostituyente de nicolas maburro

LA DECADENTE Y AGONIZANTE PROSTITUYENTE DE NICOLÁS MABURRO O LA TRIPLE LLAVE A LA TUMBA DE HUGO CHÁVEZ

Por Pedro Hoyos Salcedo*
Para mi esposa Gloria Estela por sus batallas con los 7

…Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: “Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina, será destruido, y la casa que se divide contra sí misma, cae”.Evangelio de San Lucas 11: 17

Constituyente, Prostituyente, «Contituyente», Restituyente, Incluyente, Excluyente, Cubanización de Venezuela, el pánico a las elecciones, un fraude más a la democracia, la mala hora, el fin de la Constitución de Chávez, y el segundo entierro del pobre Chávez, son los sinónimos orales que florecen en los campos venezolanos de hoy.

El 8 de junio de 2017 quedará para la historia venezolana y mundial como el día de la gesta nefasta cuando aceleradamente se anuncia la guillotina para una de las democracias más preciadas del universo. Con la venia maliciosa de La Asamblea Nacional Constituyente el fallido Consejo Nacional Electoral aprueba cínicamente la ejecutoria de elección Constituyente, Contituyente, Prostituyente para otra aciaga fecha: el 30 de julio, 2017. La misteriosa Tibisday Lucena, con sus cóncavas zalemas, fraudulenta y genuflexa al chavismo, presidenta del Consejo Nacional Electoral, ha sido la proclamadora de turno.

La mal llamada “Constituyente”, o según la fonética venezolana [madurista], kontituyente, no va a resolver los múltiples y catastróficos problemas de Venezuela como son: el hambre diaria de los ya cadavéricos luchadores venezolanos, la salud agonizante del pueblo, la inflación creciente que asesina la economía, los luengos y tercos años de dictadura establecida, la anarquía y la sociedad del mutuo elogio que se practica en la casa presidencial, el caos en las instituciones y la confusión general de los Generales.

La Prostituyente es una reforma extraña y huraña a la esencia de la Democracia y por lo tanto es esquiva a los valores de raigambre venezolano. Es la descarada forma de astucia matrera en donde se mimetizan las hendiduras profundas y las explícitas grietas diferenciales entre el mal gobierno venezolano y sus inmolados congéneres. La Prostituyente autoritaria de Maburro es la nítida antítesis al concepto democrático participativo de elecciones libres cuyo eco sobrevuela en las bocas de los protestantes desde el fatídico marzo del 2017. Es la mascarada carnavalesca de un golpe de Estado latente y presente pues Nicolás Maduro baila, danza y canta en la casa de Bolívar, llegando hasta burlarse a sotto voce de todos sus compatriotas. Claramente no es el plácido camino hacia la paz, es, por el contrario, el errado discurrir hacia la guerra. Por todo lo anterior, Venezuela practica hoy una guerra civil, no declarada, debido al sofisma de distracción montado sobre la falacia de una nueva Constitución que mejore o que purifique la Constitución de 1999.

El cuerpo antilegal por el que transita y serpea la pléyade de cuatreros maburristas para apoyar y para defender a capa y espada la Prostituyente es esa multitud de raras y tenebrosas siglas nauseabundas, repensadas y sembradas en la realidad pública. Todas ellas en acción sostienen, defienden, personifican y esputan a diario esa baba sulfúrica o furia dictatorial. Nombradas al azar, las principales y más activas son: Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUDV) sin posibilidad de un triunfo, Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Consejo Nacional Electoral (CNE), Consejo de Defensa de la Nación (Codena), Sala Electoral del Supremo (SES), Sala Constitucional (SC), Dirección de Inteligencia Militar (DIM), Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) controlado por el chavismo, Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), Cuerpo de Investigaciones Científicas de la Policía Venezolana (CICPC) y Consejo Moral Republicano (Defensoría del Pueblo y Contraloría y Ministerio Público).

Los hipócritas cuerpos administrativos anteriores se complementan, en la práctica, con la picardía del Defensor de Pueblo (Tarek William Saab), con la desfachatez de Diosdado Cabello, con el cinismo de Padrino, y con los mal llamados Colectivos, de la Venezuela de hoy, que son un claro y fresco eco de las “camisas negras” del fascismo: bandas mutantes parapoliciales chavistas: fuerza con poder de fuego. Son colectivos que se gestaron con la sana idea de promover actividades culturales pero que derivaron en insanos Colectivos generadores de violencia; se autoproclaman con impresionante antivalor como organizaciones pacíficas, promotoras de la revolución, pero en la práctica son turbamultas abusadoras agitadoras parapoliciales o también civiles armados concertados con la policía para reprimir diariamente las manifestaciones de los opositores al descalabrado gobierno actual. La firme voz de Rocío San Miguel, abogada de la ONG Control Ciudadano, ha delatado cara a cara a estas barras demoledoras: “Permitir, amparar, propiciar las actividades de colectivos armados es delito, y esto viene ocurriendo de manera continuada, bajo la mirada complaciente de órganos del estado que tienen el deber legal de actuar”. Ellos, los Colectivos, coordinan con fluidez la siguiente metodología: revolotean en motocicletas veloces compradas por el Estado, generalmente se cubren sus tétricos rostros evitando así ser identificados, alardean con consignas alusivas al fenecido y fracasado chavismo, atacan violentamente como feroces escorpiones, dispersando las manifestaciones de la oposición, vigilan, motu proprio, las comunidades, extorsionan a pequeños comerciantes, agreden constantemente a periodistas, insultan con tenacidad a los líderes opositores, se movilizan a sus anchas por la tierra de Bolívar, y exhiben con orgullo de falso venezolano todo su arsenal con el que castigan, atropellan y roban o asaltan a sus congéneres. Se colige que toda esta libre danza de la muerte fluye con una clara permisividad del Estado venezolano.

Contra todo ese batallón de curiosidades desordenadas, de filigranas arcaicas de cosas y de casos vive, sin doblegarse, con evidente expresión de lucha en defensa de la Democracia venezolana y con su frente en alto, un solo corpus, la Mesa de la Unidad democrática o MUD o Mesa de la Unidad o Unidad Democrática o llanamente Unidad que hace diariamente la oposición formal democrática contra la PSUV o la fallida Revolución Socialista venezolana. La MUD vive desde el año 2006 pero aparece oficialmente el 23 de enero del 2008 en Caracas, siendo reestructurada el 8 de junio del 2009, con todas sus facultades, y en su ejercicio del pleno derecho democrático. La MUD se ha hecho acreedora a la mayoría calificada de la Asamblea Nacional de Venezuela al obtener, a la luz del día y bajo los ojos cuidadosos del mundo, 112 de 167 diputados durante la última contienda legislativa. La MUD incólume e inmaculada pone 80 muertos inocentes y el PSUV los ejecuta durante 90 días sin causa ni temor alguno.

La propuesta Constituyente se ha opuesto a las diferentes voces que llaman a la cordura. Nuestra conciencia y sindéresis elemental nos dicen que a pesar de la insistencia y de la sugerente voz vaticana, el decadente y agonizante Maduro y sus secuaces chavistas de turno, están definitivamente condenados en esta vida terrenal y en la otra vida, la celestial, pues siguiendo la sabiduría explayada en el evangelio de San Mateo vemos que: Mateo 5:19 “El que se salte uno solo de los preceptos y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos”.

Su santidad el Papa Francisco ha establecido desde el Vaticano que “Una Constituyente hace peligrar el futuro democrático de Venezuela”, y a la vez se ha congraciado con la idea propuesta por el subsecretario de Estado de Estados Unidos, John Sullivan, sobre la formación de un grupo de países garantes, cuyo objetivo único sea una salida de la crisis. Este grupo será escogido por el Gobierno de Venezuela y por la Oposición venezolana. Delcy Rodríguez, o Betty la fea, expuso su última perla degradante al rechazar la noción sobre la conformación de este grupo de naciones afirmando destructivamente que “era un esfuerzo inútil e innecesario”.

Como parte de toda esta galería de dimes y de diretes constituyentes, aparece Bernardito en el cielo oscuro y tenebroso de Venezuela. Bernardito Auza como el observador permanente de la Santa Sede en la OEA leyó, ampliando y complementando las ideas anteriores, el siguiente texto en Cancún, México, durante la 47 Asamblea General: “El actual clima de enfrentamiento también ha afectado a la Iglesia Católica en Venezuela. Se han verificado episodios de amenazas a sacerdotes, irrupciones violentas durante las celebraciones litúrgicas, acusaciones injustificadas contra instituciones eclesiásticas y ataques difamatorios contra algunos obispos”.

En medio de las tinieblas venezolanas aparece la luz clara de Bernardito. Bernardito ha entonado su cálida voz en la OEA: “La situación en Venezuela ha adquirido tintes dramáticos en los últimos meses”. Su nítida voz hurga hasta las profundidades del caos, dibuja el fracaso de la dictadura y confirma la omnipotencia del dictador. Son los aires del Empíreo que llegan a la tierra de Bolívar, es el aura celeste de la democracia que ondea sobre la patria de El Primer Venezolano Universal Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez, es la puja por la superación de la oscuridad, es una sana intención para desdibujar y objetivar ese descosido collage de cambios forzados que dibuja la fracasada dictadura con su Constituyente a cuestas.

Como adendum a la presencia de Bernardito, seis miembros del CEV-Conferencia Episcopal Venezolana con sus representaciones de Cumaná, Barinas, San Cristóbal, San Felipe, Caracas y Mérida han comulgado con Roma aportando sobre manera ideas anti Constituyentes y coherentes con la posición papal. El informe del Vaticano emitido por Greg Burke registra 80 personas muertas y más de un millar de personas heridas (1450) durante 90 días de protesta ciudadana. Veamos la síntesis papal: “La solución verdadera de Venezuela es la de las elecciones. Debe cumplirse con la Constitución, debe dársele curso a las elecciones, debe abrirse un canal humanitario, deben soltarse todos los presos políticos y debe respetarse la Asamblea Nacional”.

Es así como el cardenal arzobispo de Caracas, Jorge Liberato Urosa Savino, ha descargado abiertamente sabias letras para los endilgados y tortuosos del momento: “La represión del gobierno ha sido cada vez más cruel, la propuesta de una Constituyente es espuria, parcializada, no respeta el voto universal, libre y directo de los venezolanos, sino que va a hacerse de forma sectorial y con electores escogidos de forma irregular”. Cuando el Tribunal Supremo deja alegremente al Parlamento sin competencias, cuando se traza una fecha fatídica como es la del 30 de julio de 2017 y cuando el diálogo se expresa como plomo, en consecuencia, la intención se vuelve banal e insustancial por ser sinuosa siendo la copia repetitiva y cíclica de la intolerancia, a manera de un eón barroco, cuya morfología y profundis histórico es el simple eco de Fuente Ovejuna (1619): “todos a una”, repetía el dramaturgo Lope de Vega. Lo anterior se complementa con claridad en las palabras lúdicas del ex presidente dominicano Leonel Fernández cuando al unísono de sus copartidarios José Luis Rodríguez Zapatero, de España, y Martín Torrijos, de Panamá, acuerdan acolitar en pro de Venezuela. Leonel Antonio Fernández Reyna recita así: “Todo lo que se pueda hacer por Venezuela hay que hacerlo, pero con las garantías necesarias. Si no, jugamos al pin-pin-pirulero”. Además de toda la exposición de motivos no procedentes, La Prostituyente en marcha, con Nicolás Maburro a la cabeza, está violando, de facto, la herencia regalada de Hugo Chávez.

El tema evasivo para asaltar la democracia a través de una disculpa oficial como es la propuesta de la actual Constituyente venezolana, salida de rieles gubernamentales, nos lleva a afirmar que el arquetipo y la quintaesencia, fusión, método y simbiosis de los dictadores latinoamericanos han resucitado en la Venezuela de hoy. Esta larga cadena de sátrapas y de déspotas descabellados podría establecerse con Tirano Banderas, de Valle Inclán, con El señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias, con El recurso del método, de Alejo Carpentier, con Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos, con El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez, con La Fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa; con  Perón, Vargas, Rojas Pinilla, Pérez Jiménez, Cipriano Castro, el doctor Francia, Rosas, Perón, Estrada Cabrera, Trujillo, Porfirio Díaz, Gómez, los Somoza, Noriega el cara de piña, Castro el falso literato, Ortega el borrachín, Correa el parlanchín, Evo el de los collares de flores empolvadas, Cristina la de las misteriosas maletas, Machado; Chávez, el muerto vivo sin partida de defunción oficial, y el apátrida Maburro, el incierto y ambiguo colombo venezolano, sin partida de bautismo oficial.

Todos estos dictadorzuelos han hecho padecer históricamente a nuestros conciudadanos, han hecho sufrir a los pueblos: tiranos putrefactos, dictadores herniados, patriarcas sin patria, caudillos canallas, déspotas iletrados, generalísimos de baja calaña y malhadados supremos. Para todos ellos este ramillete de flores de nuestro Gabito: “ya ve usted mi general que hasta a los machos más bragados se nos llega la hora de ser maricones…se daba el caso de salir corriendo como esos presidentes de ninguna parte”.

A sabiendas de que no hay que cambiar la Constitución sino a Maburro y a su camarilla, el cuerpo rígido y erguido venezolano ha establecido desde hace unos 95 días, sin tregua alguna, marchas, trancones y cacerolazos. Marchan los músicos y los artistas, marchan las mujeres, marcha la fe en vivo, marchan los ancianos, marchan los estudiantes, marchan los niños y marchan las señoras poniendo en los escudos de la Guardia Nacional rosarios con crucifijos, suplicándoles: “No vayan a votar, háganlo por Venezuela”.

La tragedia causada por la propuesta inútil y oportunista de la Constituyente nos recuerda el exilio de los tercos y desobedientes israelitas en el desierto cuando les llovió mamá del cielo. Nos recuerda que en la República Dominicana al malogrado pueblo le ha llovido café en el campo, y nos recordará en la historia de Venezuela la vivencia lastimosa de una constante lluvia de plomo, de perdigones y de gases lacrimógenos con un tejido de 85 fenecidos en el seguimiento angustioso del sendero democrático. Afortunadamente y para gracia de la patria de Bolívar, al día de hoy, ya no es la oposición la que protesta, es la conciencia colectiva la que discurre diariamente al unísono por las lúgubres y tétricas calles venezolanas; es una unión y una marcha de resistencia hasta el final. Se gasea indiscriminadamente sobre bebés, niños, estudiantes, adolescentes, adultos, diputados, turistas, observadores, prensa y reporteros.

La realidad real se ha enriquecido a partir de la idea de una descuartizada Constituyente en Venezuela. Toda ella, la realidad, ha adquirido un tono de realismo mágico debido a que a su par hay un ex Presidente muerto y encerado (el que la gestó inicialmente), sin partida de defunción y no se conoce a ciencia cierta si el yacente es Chávez realmente o no; mientras que por el otro lado, tiene un presidente vivo colombiano-venezolano (el que la quiere violar) sin acta de nacimiento, sin partida de bautismo y sin nacionalidad aclarada. Maduro mágicamente, al predicar “Constituyente o Guerra”, rompe automáticamente el tejido jurídico entrando en el lado oscuro de la historia de la misma manera que rompieron los romanos bandidos la túnica sin costura de Jesucristo ante la cruz. La irónica Constituyente de hoy se sostiene blandamente dentro de las mismas callejas por donde trajinó Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacio pregonando la libertad para todos, la democracia sin ambages y la paz digna para los pueblos. Antaño ejercía el Padre de la Patria, explicándole a las conciencias que “cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”. Sin embargo, y en franca contravía, hoy en Venezuela no ejerce Maduro, ni Tarek, ni Diosdado, ni Padrino, ni los chavistas, ni los antichavistas, ni nadie que prepare una buena arepa venezolana o unas increíbles hallacas, sino la caterva cubana que solapada maniata invisiblemente a un pueblo en toda su extensión. Las apariencias en el poder presentan el estilo maburriano: L’état, C’est Moi. Yo soy el Estado, el Estado es mío. Es mi “Prostituyente”. Yo Soy Yo. Yo soy el que Soy. Él sabe que ejecutada la Constituyente desaparece automáticamente la Democracia, quintaesencia de los soñadores bolivarianos del mundo; por eso llama equivocadamente a sus francos contrincantes golpistas a sabiendas de que son consumados constitucionalistas, amantes de la legalidad y de un futuro brillante para la tierra de Bolívar.
(Continua página 2 – link más abajo)

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