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Revista Cronopio Edición 63 Cronopio, Sociedad Cronopio 0 Comments

Atrapados en el territorio de Babel

ATRAPADOS EN EL TERRITORIO DE BABEL

Por Paco Abril*

Si dibujamos el mapamundi de la educación, podemos establecer tres territorios, dos muy conocidos, es un decir, y uno todavía por descubrir, que es en el que la mayoría de los educadores se sienten perdidos, sin saber qué hacer en él.

El territorio primario sería el constituido por la familia, esa institución que tiene una influencia decisiva en el desarrollo de los seres humanos y que, ahora, según algunos profetas apocalípticos, se encuentra en serio peligro de extinción. El segundo territorio es el de la escuela, en él se da la educación formal, y a él se destinan grandes esfuerzos y dinero. También es el que más controversias políticas suscita.

Al tercero de estos territorios, todavía sin nombre, lo voy a llamar el Territorio de Babel, porque si al elevar esa mítica construcción se confundieron todas las lenguas, en éste se mezclan también todo tipo de instancias de enorme influencia, pero de escasa incidencia en las políticas educativas.

Hagámosle una corta visita. Aunque es necesaria una advertencia antes de entrar: si en los otros dos territorios encontramos tensión y demasiadas veces imposición, este nuevo territorio es el dominio de la seducción. En una somera mirada descubrimos que es el lugar donde se hallan todas las pantallas, incluidos los video juegos, claro está, y también, los juguetes, el ocio, la alimentación, la moda…, entre otros.

Este territorio de la seducción ha alterado de manera espectacular el concepto tradicional de la infancia. A poco que penetremos en él, comprobaremos que cualquiera de sus áreas de influencia tiene unas poderosas dimensiones educativas, pero quienes las ejercen —como puede leerse en Cultura infantil y multinacionales, uno de los pocos estudios que han intentado analizarlo— no son, «organismos dedicados a la educación, sino entidades comerciales que no actúan por el bien social, sino por la ganancia individual». Son empresas que controlan lo que se ha llamado el tecnopoder, con el que modelan la conciencia de las mentes infantiles. Los profesionales de la infancia sólo ahora empiezan a darse cuenta de la pujanza del Territorio de Babel.

Pongamos un significativo ejemplo. La educación escolar, y casi todos los programas políticos, se esfuerzan en erradicar la nefasta mentalidad machista que relegó a las mujeres durante siglos a la invisibilidad. Ahora se anhela ir, de la injusticia de la invisibilidad a la equidad de la igualdad.

Sin embargo, si observamos los catálogos de juguetes que cada Navidad depositan en nuestros buzones todas las grandes superficies sin excepción, comprobaremos que ahí, en páginas destacadas en fondo rosa, está representado ese mundo que no queremos ya para nuestras niñas, pero que potentes empresas jugueteras pretenden volver a colarnos de rondón. Y no se oye ni una voz de protesta contra esa invasión de las mentes a través del gran poder de esos juguetes dominadores.
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Ya en 1957, el pensador francés Roland Barthes nos avisaba —en uno de sus jugosos y brevísimos artículos aparecidos en su libro «Mitologías»— que el juguete, «al prefigurar el universo de las funciones adultas prepara al niño para que las acepte en su totalidad». Y esos juguetes quieren que se admita la concepción de la mujer reducida a la peluquería, al maquillaje, al cuidado de los niños y del hogar o, como mal menor, a que ejerza de maestra.

Es ya harto difícil encontrar algún hogar en el que haya niñas que no tengan una o varias Barbies, esas sofisticadas muñecas de minúscula cintura y larguísimas piernas. Desde su aparición en 1959 se han fabricado y vendido millones de Barbies que han ejercido una significativa influencia, todavía no estudiada en profundidad, tanto en las modas como en los modos de millones de niñas de todo el mundo, y con astronómicos beneficios para la empresa que las fabrica, por supuesto. Podemos ya hablar de una «barbiecizacion» de nuestras niñas.

Fijémonos ahora, como otro botón de muestra, en la «inocente» película de Disney «El libro de la selva» (reeditada en formato DVD). En ella, un elefante convertido, qué casualidad, en militar, el Coronel Hathi, afirma en una de las secuencias:

«¿Una mujer mandando? ¡Eso es indigno e impropio!».

Esta frase, que en otros ámbitos sería apología del sexismo, se la acepta sin cuestionarla, porque total se pronuncia en una peliculita para niños.

En la escuela y en la familia a los niños se les pueden intentar proponer unas visiones del mundo alejadas del machismo dominante, pero los sutiles mensajes del Territorio de Babel los conducirán a interiorizar ideas diametralmente opuestas.

La pretensión de este territorio es la de anexionar a los otros dos, la familia y la escuela. Tiene intenciones imperialistas, pero no a través del poderío de las armas, aspira a ejercer ese dominio por medio del placer.

El Territorio de Babel quiere ser una sutil dictadura sin dictadores. Una dictadura que ni siquiera ataca el corazón de la democracia, una dictadura de la seducción. Una de sus máximas ocultas sería: «Podéis seguir votando mientras sois conquistados». Y aquí «ser conquistado» no se refiere a tomar un territorio con una acción de fuerza, sino a ganarse el favor del público a través de la simpatía, el atractivo, la sugestión.
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Bienvenidos al Territorio de Babel, nos dicen sin decírnoslo, aquí obtendréis diversión sin limites, aquí encontraréis la felicidad. Para entrar sólo debéis despojaros de una pequeña menudencia, la menudencia de pensar.

¿Hay alguna posibilidad de no sucumbir a la obediencia ciega que pretende imponernos esta nueva dictadura de la diversión sin límites?

Por supuesto. Habría que empezar por no admitir sus productos y sus propuestas con la pasmosa falta de crítica con que se las viene aceptando hasta ahora, cual si emanaran de una entidad divina indiscutible.

Si la familia y la escuela no quieren ser abducidas por el Territorio de Babel, deben renunciar a la machacona tarea de inculcar y esmerarse en ayudar a pensar.

POST SCRIPTUM

En el año 1985 Neil Postman comparaba dos profecías de futuro. Una la que George Orwell había anunciado en su libro «1984», en la que si sus pronósticos se cumplían, seríamos dominados por un Gran Hermano que nos privaría de nuestra libertad, de nuestra capacidad de autonomía y de decisión. Otra pesadilla futurible, según él no menos escalofriante, era la que describía Aldous Huxley en «Un mundo feliz».

Sigamos aquellas elucubraciones tantos años después y reflexionemos cuál de ellas tiene más posibilidades de cumplirse ahora.

Orwell temía que los libros fuesen prohibidos, Huxley que el nuevo orden haría que nadie tuviera interés en leerlos.

Orwell advertía contra quienes nos intentarían controlar la información, Huxley a que nos ofrecieran tanta que llegaríamos a tal saturación informativa que no sabríamos a qué atenernos.

Orwell temía que se nos ocultara la verdad, Huxley temía que la verdad se difuminaría entre las brumas de la irrelevancia.

En 1984 la gente es controlada inflingiéndole dolor, en El mundo feliz sería controlada inflingiéndole placer.

Postman trataba de alertar de la posibilidad de que fuera Huxley y no Orwel quien estuviera en lo cierto. ¿El territorio de Babel nos acerca a lo pronosticado por Huxley?

__________
* Paco Abril es escritor, experto en animación lectora, crítico, cuentacuentos y artista plástico. En 1979 le concedieron el Primer Premio Nacional a la Mejor Labor Crítica de Literatura Infantil. Durante más de treinta años fue, primero responsable de la Red Municipal de Bibliotecas y, después, director de programas educativos en la Fundación Municipal de Cultura de Gijón. En el año 1989 creó el suplemento infantil La Oreja Verde, que realizó junto con Ana López Chicano durante 23 años. Es autor, entre otros, de los libros La niña de la nube, La pregunta del cuco, Resdán,Colores que se aman, Alma de papel. En el año 2014 se publicó su libro de ensayo Los dones de los cuentos. En 2013 recibió el premio Ma. Elvira Muñiz a toda su trayectoria profesional de promoción de la lectura. Su blog: http://abrilpaco.blogspot.com.es

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