Literatura Cronopio

Revista Cronopio Edición 47 Cronopio, Literatura Cronopio 0 Comments

Esto no es humanidad

ESTO NO ES HUMANIDAD Y OTROS POEMAS

Por Silvia Goldman*

Esto no es humanidad
no es humanidad
es infierno
no es humanidad

le pregunté
sobre los cuerpos parados inmóviles en las aceras
en las ventanas de las casas en las aceras
en los rincones de las casas en las aceras

«sí
son los que no pueden morir
hasta la muerte escasea
buscan su hueso, su pedazo de tierra
hasta la tierra que pisan escasea
escasean los pies de los muertos porque no pisan la tierra
es que no alcanza la tierra»

no pregunté para qué
ni pregunté por qué

seguimos caminando

le pregunté sobre los juegos de los niños comiendo niebla


¡gana el que lame más vejez en las aceras!
juegan hasta que la lengua se hace larga
y el cuerpo se les tira como un muerto por delante
hasta que la lengua se hace larga
y ese muerto de pie les roba el aire

no quise saber más
de miedo a que sus lenguas me siguieran

esta fue la última vez que nos vimos

él ya no es humanidad
yo ya no soy humanidad
somos infierno
cómo quisimos ser humanidad

(de Cinco movimientos del llanto)

* * *

El odio y el amor se ensanchan en un vagón de carga
dos madres hacinadas pariéndose los bordes
contándose los pliegues las arrugas
abajo las lenguas se endurecen
salen a pescar

el llanto de sus hijos.

* * *

Tenía un pozo en la mejilla donde
puse mi carne y la alcé.

* * *

Al principio de la nitidez se tiene miedo
de no saber qué hacer ahora en la ensalada
nuestra propia sombra asándose en ese mediodía
de conejos silenciados
toda nitidez tiene su lugar en una boca haciéndose
asarte que abre tu intención de no saber clarear
sombra a la que no le decís nada por piel de conejo
esta noche no es más tarde
si es que tanta nitidez permite
alguna caliente claridad.

Lo dicho entonces
—Cocinémonos al alba.

* * *
esto-no-es-humanidad-y-otros-poemas-02
NADA SUDÓ EN MÍ MEJOR QUE ESTA MANO

(Primera confesión del Quijote a Sancho; primera confusión de ambos)

—Qué te digo, Sancho, que nada sudó en mí mejor que esta mano
éranse dos gigantes a caballo
y fuese que nadie sudara tanto
que nada, te lo digo así, que nada ni nadie habrá que sudase tanto
—Señor que nada sudó en mí mejor que esta mano
—¿pero hablas de mi mano Sancho?
—Claro mi señor sudado
—Entonces debes decir que «nada sudó en vos mejor que esa mano»
—Pero señor, si cambio esos vocablos ya no seré espejo lingüístico de sudor tan manso
—entiéndote, Sancho, pero así lo exige el código del buen lector ensimismado; cambiando el labio cambiará el vocablo: mi mí será tu vos si pasare a tus labios.
—sacrilegio es creer que un solo enmisismado pueda exigirnos algo
—ensimismado Sancho; no todo cambio de labios exige un cambio de vocablos
algunos son como los miedos fijos y arbitrarios.
—pero señor, si el miedo es la aprensión de que suceda lo contrario
no ha de ser ni fijo ni arbitrario
si quiero «negro» diré «blanco»
«manuscrito» «noveoloescrito»
«dulcinea» «ladelaaldea»
«cercadelcielo» «jumentoalcaballero»
—¡pero qué disaparates son esos, Sancho!
Imagina que el «potro» para no ser domado se convierta en «asno»
o que el «gigante» no sea otra cosa que la ansiedad del «guisante»
—no se ofusque tanto amo, yo lo que digo es que al vocablo
más le conviene ser causa del hecho que deseo deshecho
y siendo que don Quijote es un personaje tan deseado
mejor será darle la contundencia de un «Sancho»
el cambio será al labio lo que el grito a lo callado
—Shhhh. Debo, debo, debes interrumpir los labios
a interrumpirlos, a eso vamos
la mano es (casi) utópica
diríase un vocablo.

* * *
esto-no-es-humanidad-y-otros-poemas-03
Contact is crisis
Anne Carson

UN HOMBRE QUIJOTESCO

(de las cosas que me decía mi amo antes de haberse enamorado)

«Presta atención humana, Sancho, y no seas sanchesco:
El tocador debe tocar primero
es una cuestión de tiempos
el tocador siempre en la vanguardia
así como no es el hijo, es la madre que amamanta
el tocador en la vanguardia.»

Era el don Quijote del tacto
con más tacto que vino me contaba sus teorías
con más vino que tacto yo las oía:
el contacto es crisis,
si yo te contacto tú entras en crisis,
si tú me contactas yo entro en crisis
primer requisito para evitar la crisis:
hacer yo el contacto devolverte a tu crisis.

Pensaba que las relaciones eran ideas fijas
y que estas ideas fijas eran momentos
y que estos momentos había que evaluarlos con los pies descalzos
es decir, con escepticismo y cálculo:

si dos brazos se tocan se producen seis impactos pero sólo tres movimientos del llanto
¡ay los movimientos del llanto!
Tiernas flexiones a la izquierda que no nos pertenencen, Sancho
¡ay el llanto! Ensimismamiento de las caderas buscando el abrazo
¡ay el abrazo! ¡Contacto! ¡Contacto! ¡Cuidado!
cuestión de no confundir el fin del inicio con el inicio del inicio
primero tocar después ser tocado
evitar a toda costa el origen del llanto.

Con tanto tacto palabreaba mi amo que al final le llegó
le llegó la neurosis reaccionaria del tacto.
Y todavía las escucho,
escucho las palabras de los sabios:

«—Sancho, sálvalo
salva al don Quijote del tacto»
«—No puedo
mi amo se ha enamorado
de la más bella de las campesinas de la idea
¡y dejó que lo tocara primero Dulcinea
y fue tocado primero, lo toca, lo está tocando
y cómo sintió el tacto!
y luego el contacto, y la crisis
y mi señor entró en un territorio de espasmo
y me dijo:
Sancho, apréndete el amor que es un espasmo
y canto
canto para mi amo
en las orillas del río que falta en la Mancha canto
al don Quijote del tacto
al tocador que fue tocado
al amor al amor de don Quijote enamorado.

(de Cinco movimientos del llanto)

* * *
esto-no-es-humanidad-y-otros-poemas-04
EN EL CAFÉ

Sí. Los dos tenemos razón; y para no darnos cuenta irrevocable de eso, mejor… ¿no te parece?… ¿cada
uno se va solo a casa?
(Kafka)

Él piensa que también ella tendrá su padre que falta
ella que hay algo de madre ausente en la forma en que deja caer los brazos y se hunde en el café
él siente que tal vez su niñez fue tardía porque en su labio hace frío
y porque mientras la mira pasa muy cerca de la noche una niña en bicicleta
ella llega a una plaza donde su padre lanza el domingo a la fuente
y se siente culpable porque si se da la vuelta lo dejará sin niñez
él piensa en un jardín donde una mujer parecida a ella humedece el cigarro
con la misma delicada presencia de labios con que se deja besar
ella busca la cara de él reflejada en su cuchara para hundirla y revolver con esa cara
la cara de su padre que falta
la cara de su padre en la plaza
él decide apartarse pero sus dedos ya comienzan a buscarla
y sobre la mesa van dejando huellas nerviosas de sudor
y sobre los ojos van abriendo el vestido de la mujer sentada frente a él
y justo cuando sus dedos tocan su cuello
él siente el riesgo de una niña en el cuerpo
y el riesgo de una madre que no ve a la niña sentada en su cuerpo
y no sabe qué hacer con el peso de tanta mujer en las piernas
y ya no quiere tocarla y por eso no la toca y piensa que es mejor así
porque hoy la lluvia está llena de coloquios
y los dedos llenos de niños que no juegan
y los ojos llenos de bichos esparcidos por la tierra
que los juntamos con celo y eficiencia
mientras el cuello, tenso y dispuesto a arrojarnos al suelo,
nos acusa de una lista infinita de faltas, incluso la de esta mañana:
haber leído el diario y no haber sido capaces siquiera
de hablar de esta lluvia torrencial que contemplamos.

(de Cinco movimientos del llanto)
____________
* Silvia Goldman, uruguaya, radicada en los Estados Unidos desde hace once años, aunque nueva en el área de Chicago. Poemas y artículos académicos suyos han sido publicados en revistas literarias de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En el 2008 publicó su primer libro de poemas titulado Cinco movimientos del llanto (Montevideo: Ediciones del Hermes Criollo). Doctora en Estudios Hispánicos por la Brown University. Actualmente se desempeña como profesora asistente en North Central College. Sus áreas de interés incluyen poesía hispanoamericana contemporánea, literatura testimonial y estudios de la memoria.

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